
La semana pasada asistí a una función gratuita en la Sala K de la Universidad Mayor (Marín 321, Santiago). Junto con descubrir un lugar que recomiendo por su comodidad, calefacción y la selección de joyas que ofrecen, pude disfrutar por primera vez en pantalla grande de “The Thing” (1982), el clásico de culto que descarriló temporalmente la que había sido una carrera de éxitos para John Carpenter.
Los antecedentes del fiasco son conocidos para los que nos gusta nerdear: el remake de “The Thing from Another World” (1951) fue odiado por los críticos, ignorado por las audiencias y llevó a que su creador perdiera tanto la confianza en sí mismo como la silla de director en una adaptación de “Firestarter” de Stephen King (que terminó dirigida por Mark L. Lester en una versión bastante olvidable de 1984… la novela original no es tan buena, así que tampoco se podía hacer mucho).
Las razones citadas para esta debacle también son vox populi: una cinta invernal estrenada durante el verano boreal por órdenes del estudio, a semanas del arribo de “E.T. the Extra-Terrestrial” (que iba en dirección totalmente opuesta respecto a las relaciones entre humanos y extraterrestres) y de “Blade Runner” (cuya adaptación cerebral de la paranoia de Philip K. Dick no sedujo a las masas, pero tampoco las hizo salir corriendo despavoridas).
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