“El punk rock arruinó mi vida y otras historias”: Entrevista a John Robb

Les habla Carlos Aliaga del show de radio online Lejos De La Multitud y hoy tengo el placer de hablar por segunda vez en la historia de este espacio con el periodista y músico británico John Robb, que acaba de publicar su autobiografía, “Punk Rock ruined my life and other stories”, editada por Manchester University Press.

John, muchas gracias por acompañarnos y quería empezar felicitándote. Como no tengo el libro físico, decidí escuchar la versión en audiolibro narrada por ti, y en verdad te atrapa. Dado que el libro no está disponible en español, voy a intentar dar una idea general de lo que los lectores pueden encontrar aquí. Me gustaría empezar por el título, que es algo irónico, ya que en tu caso las cosas fueron en la dirección opuesta, abriendo posibilidades para la creatividad y la liberación. ¿Podrías contarnos cuáles son las mejores cosas, las herramientas más valiosas que el punk aportó a tu vida?

Bueno, para empezar, el título es obviamente una broma. Creo que el punk nunca debería tomarse demasiado en serio, nunca debería volverse tan icónico que nadie se atreva a decir algo en su contra. Lo característico del punk era que siempre había una discusión constante sobre lo genial y lo malo que era. Me encantaba eso, eran dos opiniones completamente diferentes al mismo tiempo. Pero sí, me cambió la vida y me dio un espacio para hacer lo que quería.

No sólo era buena música, ropa cool y una actitud genial ante la vida, sino que te inspiraba a ponerte en acción y hacer algo. Era realmente empoderador y para mí esa fue la revolución del punk. Cuando era joven y estaba metido en el glam rock antes del punk, el glam era algo que hacían otros, no tenías ninguna posibilidad de hacer glam y no podías ser David Bowie, pero en el punk podías ser tú mismo. Y no se trataba de una carrera o algo por el estilo, se trataba simplemente de hacer cosas. No tienes que esperar que te den permiso para crear, simplemente creas. Y toda una generación surgió con esa actitud. Y para mí esa fue la revolución que hizo que el punk fuera tan importante.

Cuando hablo sobre ti con gente en Chile siempre menciono hitos de tu carrera como tus interacciones con Kurt Cobain y los hermanos Gallagher. Sin embargo, acá también encontré algunos eventos significativos que desconocía, como tu viaje a Alemania para presenciar la caída del Muro de Berlín. Ese es uno de los momentos clave de tu historia y el audiolibro incluso tiene efectos de sonido muy bien logrados.

Más allá de la historia de una sola persona esta es también la historia de cómo la contracultura se infiltra en el mainstream. Por eso resonaron conmigo momentos como cuando Alan McGee de Creation Records describió su sueño de encontrar una banda que combinara a los Beatles con los Sex Pistols, porque eso fue justo lo que sucedió cuando él luego fichó a Oasis. ¿Crees que hay una razón por la que no hayamos visto un cambio tan profundo en la cultura como el que se produjo con el rock alternativo en los 90s?

Antes había menos medios de comunicación. Ahora internet está en todas partes, así que la cultura popular se ha fragmentado. En el Reino Unido, la historia de los años 60 y 70 fue contada por un grupo pequeño de revistas musicales y un par de locutores de radio. Ahora cada individuo es un medio de comunicación en potencia, en cierta manera, por lo que es más difícil que alguien domine los gustos de millones de personas al mismo tiempo. Hay mucha música y cultura interesante disponible, pero es como si cada uno tuviera una pequeña escena a su alrededor.

Definitivamente se debe a internet, que se ha convertido en el corredor de primera línea en términos culturales. En los años 60, ese rol lo habrían jugado los Beatles y los Stones u otra banda, y ahora lo representan las redes sociales. Si eso es bueno o malo es un debate aparte, pero así es. Si la gente tiene algo que decir sobre el mundo, usualmente lo hace a través de las redes sociales, mientras que cuando yo era joven, normalmente lo que ocurría era que la gente se expresaba a través de un disco o a través de su reacción a una pieza musical. La música es la banda sonora de toda la cultura, pero hoy los videojuegos son más importantes que la música. Ha habido un cambio radical en la cultura misma, pero eso no significa que la música haya empeorado. Simplemente es diferente.

The Membranes 1986

Los detalles más entretenidos de la narración fueron los momentos en los que interactuabas con fans de la música o bandas desconocidas que luego se hicieron famosas, como Stone Roses. Es difícil capturar cada momento brillante del libro, pero hice una pequeña lista de mis interacciones favoritas: cuando le diste a Housemartins algunos consejos sobre el negocio de la música, cuando cubriste los conciertos de Jesus and Mary Chain. Mi momento favorito es cuando integrantes de Napalm Death te dieron su demo y el hecho de que tuvieran tatuajes de The Membranes fue genial.

Hay unos capítulos que para mí son muy emotivos, mágicos, como aquel en el que hablas sobre grabar con Steve Albini, eso fue genial. Y cuando escribiste sobre Nirvana cuando fuiste a cubrir un show suyo cuando todavía estaban con Sub Pop. Quería preguntarte porque conociste a Kurt Cobain, hablaste con él y también interactuaste con Richey Edwards de Manic Street Preachers. Ambos capítulos, el de Manics y el de Nirvana, me resultaron muy significativos porque soy fan de ambas bandas. Pero también quería preguntarte, ya que los conociste personalmente, si crees que hubo elementos comunes en la forma cómo Kurt y Richey intentaron lidiar con la fama y, lamentablemente, fallaron.

Manic Street Preachers, Buckingham Palace, Londres, enero de 1991 (Martyn Goodacre)

Pienso que sí, creo que la fama fue demasiado para ambos. Hay muchos músicos que, por su naturaleza creativa, son demasiado sensibles para el mundo. Su sensibilidad crea música brillante o ideas brillantes, en el caso de Richey, pero la brutalidad de la fama es un cáliz envenenado, ¿no? Es un escape parcial de uno mismo. Pero también tiene un lado negativo, con el que muchos no pueden lidiar, cuando se vuelve una responsabilidad. y eso lo hace muy complejo. Así que sí, eran similares en muchos sentidos. Pero otra persona bastante similar a Kurt y también bastante distinta al mismo tiempo es Noel Gallagher. Creo que Oasis y Nirvana eran bandas bastante parecidas, venían de entornos similares y veían la música como un escape para, literalmente, alcanzar un nirvana. Pero cuando llegaron allí, lo enfrentaron de maneras diferentes. Los hermanos Gallagher adoptaron la fama y todo lo que trae consigo, mientras que para Kurt Cobain fue abrumador.

Como mencionaste, ambas bandas combinaron a los Pistols y a los Beatles, algo como “Never Mind The Bollocks”, con melodías similares en ambas instancias. Pero el lema de uno era “Me odio a mí mismo y quiero morir” y el de los otros era “Vamos a vivir para siempre”, y esa fue una diferencia fundamental entre ambos. Al final, la forma cómo los hermanos Gallagher lidiaron con la fama fue mucho más saludable que la de Kurt o Richey. No puedes evitar ser tú mismo y nadie sabe qué te depara el futuro hasta que ocurre. Cuando llegas ahí puede ser muy difícil de sobrellevar y no hay escape, la exigencia es implacable y creo que a las personas más sensibles les resulta complejo.

Nirvana, East Ballroom, Husky Union Building, University of Washington, Seattle

Lo que mencionaste sobre los hermanos Gallagher me hace pensar en la forma cómo aceptaron la fama y cómo Kurt Cobain fue abrumado por las expectativas de la industria musical y de sus fans. Una frase que realmente me impactó del libro fue “Una de las cosas extrañas del punk es la curiosa mezcla de nihilismo e idealismo”. Mucha gente tiene ideas preconcebidas sobre qué es el punk y cómo será la vida de un roquero, viéndolos como simples modas adolescentes o, potencialmente, como facetas autodestructivas. Sin embargo, personas como tú y, en cierta medida, Henry Rollins, Ian McKaye, Penny Rimbaud y Jello Biafra demuestran que la rebeldía puede ser constructiva e inteligente. ¿Estás de acuerdo con esa evaluación?

Creo que sí, pero no digo que mi mirada sea la única correcta porque no tengo derecho a decirle a alguien qué es el punk. Es solo mi versión, ¿sabes?, esto es lo que yo obtuve del punk. Para mí, el punk fue algo positivo y empoderador. Te inspiraba a hacer cosas, a crear, te daba una energía inagotable. Siempre pienso que mi deber es transmitir esa energía y animar a otras personas a hacer cosas y a pensar que se puede crear algo increíble de la nada. Pero eso no significa que eso sea el punk. El punk es diferente para cada persona, algunas personas abrazan el nihilismo, otras encuentran algo extrañamente reconfortante en él, pero no creo que sea un buen camino. Creo que, si te dejas arrastrar por el nihilismo, tienes que salir de ahí el algún momento. Pero entiendo cómo funciona.

Algunas de las mejores canciones punk vienen de ahí. Los Pistols eran nihilistas, pero tenían que serlo, eran el equivalente de un soplete para la cultura. En Joy Division hay un nivel de romanticismo e idealismo al mismo tiempo. No hay reglas en el punk, no hay una forma de ser punk, ni para bien ni para mal, simplemente lo vives a tu manera. Es algo indefinible, muy personal. Mi visión del punk es que es una fuerza positiva, probablemente para salir adelante en la vida. Cualquiera puede ser melancólico, pero si crees en una fuerza poderosa o empoderadora, esta te ayuda personalmente y también ayuda a todos, porque creo que debemos mantener viva esta revolución, esta revolución creativa.

John Robb, 2026

Algo que me encantó fue tu descripción de cuando conociste a Johnny Marr mientras trabajaba en una tienda de ropa en Manchester. No recuerdo el nombre del local, X algo…

X-Clothes…

Fue magnífica esa sección y el libro está salpicado de pequeños momentos en los que una pequeña banda toca, una banda muy desconocida, y años más tarde se vuelve muy exitosa. También me gustó tu interacción temprana con Morrissey en conciertos (en Manchester) la descripción es tan vívida y vibrante, esa sensación de descubrir gente nueva a través de la música y de la cultura. Esta es una pregunta que puedes evitar responder si quieres, pero ¿tienes alguna opinión sobre las posturas, un tanto divisivas, que Morrissey ha adoptado en los últimos años?

Todavía me gusta su música y sigo pensando que en vivo tiene una presencia muy carismática y una voz preciosa. Sus entrevistas son otra historia. No me gusta nada lo que dice en las entrevistas, no estoy de acuerdo con lo que dice. No creo que el mundo necesite más negatividad. Como alguien que también vive en otro país, técnicamente él también es migrante. Hay distintos tipos de migrantes. No lo entiendo, no es mi forma de pensar, no comparto esa mentalidad. Creo que estamos todos en este planeta y tenemos que encontrar la manera de salir adelante juntos. Y creo que difundir cosas negativas, sembrar la discordia, complicar la vida de la gente, no es la forma de avanzar. Creo que siempre estoy esperando el día en que vuelva. Vuelve con nosotros, Morrissey (risas).

En los 80s él era una figura enorme que representaba algo muy distinto en la música, con una sensibilidad y una empatía extraordinarias que parecen haber desaparecido. Creo que tiene derecho a decir tonterías. Así que si quiere decir cosas con las que no estoy de acuerdo, mi derecho es decir: “No estoy de acuerdo contigo y esta es la razón”. Pero no voy a prohibirlo. Creo que hay que poner todas las opiniones sobre la mesa y luego hay que decirle a la gente por qué que no estás de acuerdo con sus ideas, porque no están mejorando las cosas en el mundo. Así que esa es mi opinión al respecto.

The Smiths Irvine Meadows Amphitheatre, 1985

Creo que para mucha gente hoy el legado de The Smiths está encarnado en Johnny Marr y él de alguna manera se mantuvo más fiel a lo que muchos pensaban que era The Smiths. Dicho eso, ya no leo las entrevistas de Morrissey, pero voy a sus conciertos y escucho su música y es raro, ¿no? Porque en su nuevo álbum hay canciones realmente hermosas y empáticas y luego da una entrevista y piensas, ¿es la misma persona? y simplemente no lo entiendo.

Me confunde más que nada y me parece triste que esa sea la opinión predominante en algunas personas que, en el pasado, se esperaba que fueran más sabias. El mundo es duro para mucha gente, no hay mucho que se pueda hacer al respecto, pero se puede ser empático, se puede entender por qué la gente quiere cruzar medio planeta para vivir en un país donde todos los odian, ya que su lugar de origen era peor. Siempre hay problemas con la migración y también con la población nativa. No veo soluciones y quiero ver soluciones, no quiero escuchar a la gente simplemente enumerando quejas, eso no nos lleva a ninguna parte. Quiero escuchar cuáles son las soluciones que la gente propone para mejorar la situación y no empeorarla adicionalmente.

Exactamente. Al escuchar el libro, uno disfruta enormemente tanto del estilo como de las ideas subyacentes. Funciona a la perfección, al menos para mí, desde un punto de vista artístico y periodístico, algo que resuena con fuerza en Chile, sobre todo ahora, dado que aquí tenemos un gobierno de extrema derecha que ordenó recortes a los fondos culturales que provee el Estado. Es como si tuviéramos nuestra versión personal de Margaret Thatcher. ¿Qué le dirías a quienes creen que el arte es prescindible?

Crear arte es algo fundamental para el ser humano, ¿no? Desde las pinturas rupestres hasta el arte digital es parte de lo que somos y de lo que hacemos. Sería positivo que haya algo de financiamiento estatal, porque no todos pueden dars el lujo de dedicarse al arte. Si vives en un barrio marginal no puedes pasarte la vida tratando de ser artista, porque tu prioridad es comer. Esto es algo que no me afecta tanto porque tengo un pequeño espacio artístico donde puedo existir, pero si vives en una zona pobre de Chile, tienes talento y no puedes desarrollarlo no es bueno para ti y tampoco es bueno para tu país.

Una de las virtudes del Reino Unido es nuestra cultura popular, que es nuestro poder blando. En todo el mundo gente como tú, en todos los lugares que he visitado, la gente adora la cultura popular británica, y eso nos da más visibilidad que cualquier otra cosa que sale de acá. Da una buena imagen de Inglaterra, es bueno para el país, es bueno para quienes viven aquí, pero también es bueno para nuestra imagen en el extranjero.

Todas esas son razones por las cuales los gobiernos deberían crear espacios donde se puedan desarrollar las artes. Incluso desde un punto de vista comercial hay una rentabilidad, se pueden invertir millones ayudando a personas en situación de pobreza para que tengan un espacio para ser creativas y si eso se extiende a nivel global, ese dinero se recupera en impuestos, así que conviene verlo desde esa perspectiva.

Sí lo vemos desde otro punto de vista, hace que la gente se sienta bien. El arte es una manera genial para explicar quién eres y dónde estás en el mundo y es algo que puede hacerse con pinceladas o dos acordes. Si quiero saber cómo es Chile puedo hacerlo escuchando una pieza musical de allá. Puedo escuchar punk rock pero hecho a la manera chilena, con un toque local. Eso me fascina y también ayuda a poner un país en el mapa. Cuando la gente piense ¿dónde está Chile y que viene de ahí? Estas expresiones ayudan a la gente a identificar un país y su cultura. Creo que eso también es valioso.

Y también es bueno para la mente de las personas ser creativas y producir arte, música, pintura, lo que sea que quieran hacer y también que trabajen juntos que a lo largo del tiempo. Quiero decir, me encanta la cultura del punk rock, el Hazlo Tú Mismo (DIY, por su sigla en inglés) y la idea de no esperar permiso para hacer cosas. Pero ahora me gusta mucho la idea de la cultura del “Hagámoslo Juntos” (Do It Together, DIT) que es trabajar juntos para que las cosas sucedan. Una pintura, un videojuego, una pintura rupestre o una pieza musical, todo eso es arte y creo que es mejor para la sociedad, es mejor para las personas, es mejor para la cultura y es mejor para el mundo.

Es realmente miope por parte de los regímenes de derecha eliminar el arte. No lo quieren porque no les gusta que la gente piense porque ahí la gente empieza a entender cómo funcionan las cosas. La visión de la derecha es una visión muy estrecha, es una visión muy fría y el arte es lo opuesto a eso. Las dos cosas no encajan en absoluto, los políticos tratan de cooptarlo y usarlo para sus propios fines, pero nunca funciona de esa manera, nunca encaja realmente, ¿verdad?

El arte opera libre de todas esas ataduras y por eso no les gusta, por eso no quieren financiarlo. Y eso está pasando en todo el mundo ahora. Estamos en una lucha constante entre quienes quieren ir hacia la derecha y quienes prefieren mantenerse en el centro. Y también hay quienes, desde la izquierda liberal, quieren llevar las cosas en otra dirección.

Y frente a esta lucha para mí el arte, en cierto sentido, está separado de eso. Puede tener un componente político, pero es un tipo de política diferente, es la política de las posibilidades. No hay política de las posibilidades con la derecha. Pero con el arte es como con el punk, ya sabes. Nunca pensaste en estar en la banda, pero el punk te decía: adelante, hazlo. Y para mí eso es poderoso. Eso es todo lo que necesitas. Ese es el tipo de mensajes que le da a la gente.

Debes facilitar el espacio donde esto pueda ocurrir. Pero el arte nunca debería depender demasiado de las subvenciones estatales ni de que el Gobierno dicte lo que debería ser. Ya sabes, se trata solo de ofrecer espacio y un poco de dinero, no miles de millones de libras o dólares. Solo un pequeño espacio donde pueda existir, encenderse y hacer que las cosas ocurran.

En los primeros capítulos describes tu obsesión con el futuro y mencionas series como Doctor Who. Creo que soy de los pocos chilenos que conocen Doctor Who (risas). Actualmente hay un debate sobre la Inteligencia Artificial y quería preguntarte: ¿cuáles crees que son sus riesgos y beneficios potenciales? Lo menciono porque leí un ensayo de un periodista y escritor llamado Cory Doctorow, quien advierte que la burbuja de la IA podría causar estragos como los que vimos durante la crisis financiera.

Doctor Who : The Twelfth Doctor Complete Year One

La situación es muy similar a los inicios de internet, donde se produjo un auge y una burbuja que colapsó, pero luego se convirtió en una parte fundamental de la vida de las personas. Creo que con la IA estamos viendo un proceso similar. Hay muchos aspectos negativos ligados a ella. Como escritor, soy reemplazable, pero la IA no es algo que va a desaparecer. Así que posiblemente veremos un auge, el colapso de la burbuja y otro auge. Pero tenemos que controlar una parte de esta nueva tecnología. No podemos quedarnos al margen y dejar que Elon Musk esté a cargo de todo. Tenemos que encontrar la manera de ejercer control.

La pregunta es, ¿cómo lo hacemos? Hay muchas cosas de este nueva tecnología que son indeseables. Roba nuestro arte, roba nuestra creatividad, roba nuestra electricidad, roba nuestra energía, roba nuestra agua. Tienen que haber mejores maneras de hacerlo. Tenemos que luchar para que haya una versión de la IA que no destruya el clima ni nuestra creatividad. ¿Cómo lo hacemos? No tengo la respuesta, pero tenemos que estar atentos y participar de alguna manera en el debate. Tenemos que encontrar a los mejores expertos en tecnología, y probablemente tengamos mejores profesionales que los del lado oscuro, para encontrar formas positivas de utilizar la IA.

Hubo un debate similar cuando apareció internet y también cuando surgieron las redes sociales. Las redes sociales tienen muchos problemas, pero la gente las sigue usando. A la gente no le gusta la tecnología, pero aun así la usa. Con la IA va a pasar algo similar, no va a desaparecer, así que tenemos que encontrar la manera de controlarla, de tener nuestra propia versión de la IA, eso es lo que creo.

No digo que vaya a ser fácil, pero tenemos que encontrar la manera de hacerlo de una manera práctica. Estoy a favor de sacar todos ls avances posibles de las manos de los magnates estadounidenses y establecer nuestra propia tecnología y nuestras redes sociales. ¿Por qué usamos las redes sociales de otros países? Es una locura. Lo mismo ocurre contigo en Chile. ¿Por qué no hay una versión chilena? Estamos atados a ellos. Me encanta Estados Unidos, pero hay gente ahí que no tiene buenas intenciones. ¿Por qué dependemos de ellos para todo lo que hacemos? Me parece una locura.

Para concluir, creo que el libro resulta muy atractivo para quienes se interesan por el periodismo. Me gustaría preguntarle: ¿qué consejo daría a quienes desean mantener vivo el periodismo frente a unas redes sociales y algoritmos que parecen premiar el contenido que no siempre es veraz?

Creo que esa es otra batalla enorme, ¿no? Hoy estuve hablando con un amigo y está creando un medio de comunicación verde, ecologista, liberal y de izquierda. Es bueno tener periódicos, medios impresos y medios en línea, pero también se necesitan bots.

La mayoría de los debates políticos en este país, me imagino que en todas partes, son moldeados por bots. Acá dicen: “Keir Starmer, el peor primer ministro de la historia”. Los bots repiten eso una y otra vez. Luego la gente empieza a repetirlo, “Keir Starmer, el peor Primer Ministro de la historia, lo leí en internet”. Pero solo leyeron algo que algunas personas de derecha crearon con miles de bots repitiendo la misma historia. Se convierte en una especie de mantra hipnótico y así es como operan los medios actualmente, ¿no?

Pero eso no significa que seamos superfluos. Quizás estemos en los márgenes, pero siempre lo hemos estado. Siempre hemos estado bajo la superficie, nunca estamos en la corriente principal de la cultura. Estamos al margen de la cultura y de vez en cuando surge una chispa, algo como un Nirvana, que llega al mainstream y lo transforma. Pero en realidad nunca somos parte de la corriente principal; podemos, de cierta manera, envenenarla de vez en cuando con buenas ideas, pero no nos dejan entrar en ese tipo de espacio.

Eso no significa que lo que hacemos sea irrelevante. Seguimos siendo parte del debate, pero desde los márgenes. Tenemos que escribir a nuestra manera sobre nuestra cultura y nuestras costumbres. Y no es fácil, hay mucho dinero en juego. Es difícil conseguir que miles de millones de personas lo lean, pero eso no nos impide hacerlo. Creo que es una labor importante. Tenemos que ver el periodismo musical como un arte creativo, porque lo es. No es periodismo convencional, se hace de una manera muy creativa y artística. Una gran pieza de periodismo musical es tan emocionante como una gran pieza de música, ambas son formas de arte, así que tenemos que tratarlas de esa manera.

También hay que considerar que el rol de los periodistas musicales también involucra alentar a una banda, conectarla con una audiencia. Puede que conozcas al organizador de un festival y que conozcas una banda nueva genial y le digas al festival que los incluyan y que hagas el contacto con su manager. Somos un catalizador cultural, esa es nuestra labor. Es lo que tú haces en Chile: encuentras una gran banda local, la das a conocer a otras personas, ayudas a que sea reconocida internacionalmente, y no solo la pones en la radio o escribes sobre ella, haces todo lo posible para conectarlos con una audiencia.

Se trata de establecer conexiones que podemos lograr porque estamos en todas partes. La gente como nosotros sale, conoce a gente de distintos ámbitos, desde políticos a músicos y escritores. Conocemos mucha gente y ese es nuestro súper poder; podemos conectar ideas y hacer que las cosas sucedan. Así que, básicamente, no nos limitamos sólo a reseñar cosas. De hecho, somos catalizadores.

John, muchas gracias por esta conversación. Para la gente que está descubriendo tu arte, tu escritura, este es un libro excelente, hay muchas anécdotas geniales en él, como la vez que Dinosaur Jr. grabó el video de “Freak Scene” en tu patio trasero, haber salido de gira con White Zombie, los todopoderosos Afghan Whigs, Babes In Toyland, haber grabado temas en el proyecto Sportchestra de Chumbawamba y la vez que fuiste a entrevistar a Fugazi y no les avisaron que ibas a ir a verlos a Estados Unidos. Esos son momentos magníficos, está muy bien escrito, también hay otros libros tuyos que me gustaría recomendar como este (“Punk Rock: An Oral History”), que es mi biblia.

Además me encanta cuando escribes sobre The Membranes, es una banda genial, con mucha fuerza creativa. Gracias por seguir haciendo este trabajo, es extraordinario en todos los sentidos. Una pequeña pregunta nerd. Al principio hiciste un fanzine llamado The Rox. ¿Está disponible en línea? ¿Lo has digitalizado? Porque al leer el libro me dieron ganas de leer The Rox y tus primeros escritos en las revistas de música.

The Membranes, The Boardwalk, 17 de mayo de 1986

Hay pequeños fragmentos disponibles online. Si lo buscas en Google, encontrarás que alguien escaneó algunas hojas. Siempre digo que si algún día tengo tiempo escanearé todo y lo subiré a internet, así que sucederá en algún momento. Lo bueno es que no son artículos largos, pero me gusta mucho cómo lo presentamos, incluye pequeñas caricaturas y collages, y era la única forma que conocíamos de hacerlo entonces. No había una plantilla para hacer un fanzine, simplemente lo inventabas sobre la marcha. Pero ahora, cuando lo miro, parecen pequeñas obras de arte, a simple vista se ven muy bien. Así que vale la pena buscarlos porque se ven bastante bien. De una manera un poco desaliñada y caótica, se ven realmente geniales.

En el libro mencionas los escritos que hiciste para la revista Sounds y algunos de ellos no están disponibles en internet, por lo que uno piensa, me encantaría leer algo de ese material para complementar el libro. Sería un gran proyecto para el futuro.

Algo de eso se puede encontrar en línea, entiendo, y cada vez hay más gente subiendo material asi.

Lo buscaré y te enviaré un artículo sobre algo de nueva música que grabaron los precursores del post-punk y el new wave en Chile. Escribí un artículo en inglés sobre eso que quizás te interese para estar al tanto de lo que ocurre acá, como una suerte de intercambio cultural: tú nos diste algo y nosotros te entregamos algo de vuelta.

Sí, sin duda. Sería genial si incluyes enlaces a la música.

Sí, lo haré hoy. ¿De acuerdo?

Sí, eso estaría bien.

Muchas gracias por tu tiempo y por lo que escribes. Cuídate.

Gracias. Hasta pronto Carlos, nos vemos.