Chumbawamba – “For A Free Humanity, For Anarchy”

La siguiente entrevista viene incluida en el CD doble “For A Free Humanity, For Anarchy”, que reune un spoken word de Noam Chomsky y el disco en vivo “Showbussiness!” de Chumbawamba. Fue realizada por Chris Burnett, por email, el 2 de junio de 1996.

Chumbawamba es un grupo inusual; un colectivo anarquista de música pop que ha sobrevivido más de 15 años de existencia. ¿Pueden hablarnos sobre las ideas políticas de la banda y las actividades en las que están involucrados actualmente?

La cultura y el clima político en Inglaterra cambiaron drásticamente en los últimos 15 años. Nos arriesgamos y decidimos evolucionar con ellos. Desde comienzos hasta mediados de la década de 1980 el movimiento anarquista recibió un impulso gracias a la banda punk Crass; de hecho ellos fueron probablemente el catalizador para muchos anarquistas actualmente activos que tienen entre 25 y 30 años.

En 1980 la escena original se había dormido en sus laureles, absorbida por una industria que supuestamente decía despreciar. Entonces Crass apareció. Ellos eran críticos e incómodos. Cuando empezaron, se convirtieron automáticamente en una piedra en el zapato del sistema, mezclando rock con ideas subversivas y critica social. Mientras los Pistols le mostraban el dedo medio a la Reina y criticaban el establishment, Crass dijo que Rotten y compañía se habían transformado en el establishment. Para Crass la rebelión del rock n roll no era seguir la tradición de cocaína, groupies y vandalismo. Si creciste en un pueblo pequeño, como nosotros, tus influencias son una mezcla de cultura popular y experiencias personales. Los choques con la autoridad ofrecían un sentimiento básico, mientras que la cultura popular nos otorgaba un sentimiento de rebelión compartido.

Si bien Crass representó un antídoto a la música comercial, de cierta manera eran conservadores. Sin proponérselo crearon un estilo de vida alternativo al capitalismo. En esos días había un sentimiento de que si te vestías de negro, no comías carne, censurabas todo pensamiento sexista (o incluso sexual) y cultivabas tus propios vegetales – o al menos los comprabas en una tienda de comida naturista en vez de un supermercado – ibas camino a cambiar el mundo.

El “peace punk” tenía su estilo… aunque es difícil apreciarlo hoy. Nosotros disfrutamos el estilo pero nunca a expensas del contenido. El problema es que había un estilo musical sin ideas de clase ni anarquismo. Todo se miraba como asuntos separados, mientras la raíz del problema, el capitalismo (o dicho de otra manera, unos pocos controlando a muchos con la ayuda de los que están en el medio), rara vez se mencionaba.

Cuando en 1984 se produjo la Huelga de los Mineros, era obvio que Chumbawamba ya no era “peace punk” . Veíamos la lucha de clases como un hecho y creíamos que el sonido del movimiento se había estancado. Las bandas que nos rodeaban se dividían en dos categorías: Crass e imitadores de Crass. Durante la Huelga de los Mineros la mitad de los “peace punk” declaro que no podía apoyar a los  mineros por sexistas, violentos y comían carne. Los mineros se estaban enfrentando contra todo el poder del Estado británico y los punks los ignoraban por no ser suficientemente revolucionarios. Todo el movimiento se basaba en lo exclusivo: debías vestir la ropa adecuada, comer la comida adecuada, decir lo adecuado y escuchar o tocar música que le diera dolor de cabeza a tu abuela. Chumbawamba quería hacer música pop que abuelita disfrutara; pero que al mismo tiempo que tuviera un mensaje interesante.

La gente reaccionó de forma extraña cuando comenzamos a mezclar dance y melodías pop. Algunos se molestaron y dijeron que nos habíamos vendido. Nos parecía obvio que si descubres ideas que te entusiasman, el paso siguiente debe ser tratar de hacer que lleguen a la mayor cantidad de personas posible. Los puristas dijeron que dejamos de lado las ideas por hacerlas más accesibles, mientras que en el extremo opuesto los medios masivos nos acusaban de sectarios.

Nada de esto nos quita el sueño. Si alguien se decepciona porque no cumplimos sus expectativas… fantástico. Somos anarquistas tanto porque el sistema actual no funciona, como porque es algo de sentido común que nadie es mejor que tú, y viceversa. El mito del héroe es demasiado fuerte en nuestra cultura, siempre acaba en líderes y vanguardias que no cambian nada; nosotros no buscamos “liderar” una revolución, sólo deseamos compartir nuestras ideas con cualquiera a nuestro alrededor.

Chumbawamba ha existido por largo tiempo debido a lo que otra gente, a menudo en forma inconsciente, nos entrega. Escuchamos una idea o un sonido que nos interesa, lo robamos y con un poco de adaptación lo convertimos en parte de lo que hacemos. En lo que hacemos hay situacionismo, historia de la clase obrera y anarquismo, pero también hedonismo, moda, cultura de las drogas recreativas, sexo,, fútbol, cine, etc. Parte del problema en la década de 1980 es que “la resistencia” estaba tan metida en la política de la negación (no hagas esto ni eso) que se olvidaron de pasar un buen rato y disfrutar la vida. Siempre hemos pensado que las ideas radicales tienen que servir para mejorar la calidad de vida nuestra y de los demás. Tenemos muchas contradicciones, pero creemos que nuestra integridad yace en no ocultarlas. Chumbawamba se ha convertido en un trabajo de tiempo completo. Existen problemas al mezclar tus ideales con un “sucio” cheque de pago, pero ninguno es tan grande que no podamos superar con una noche de debate entre nosotros. ¿Deberíamos sentirnos culpables por poder pagar a tiempo la cuenta del agua y la luz? Sólo quienes no han vivido la pobreza pueden considerarla glamorosa. Nos consideramos afortunados, no mucha gente puede trabajar haciendo algo que ama.

A menudo la prensa nos interroga sobre que otras cosas hacemos además de tocar, como si ahí estuviera la verdadera credibilidad.  Chumbawamba ocupa mucho de nuestro tiempo y hemos debido dejar de lado proyectos personales a favor del grupo. Vale la pena, creemos en lo que hacemos como colectivo más que en cualquier cosa que pudiéramos producir en forma separada. La ventaja adicional es que Chumbawamba es una plataforma variable. Nos interesa ayudar a gente como Mumia Abu Jamal, grabar canciones que puedas oír en la radio, colaborar en organizaciones como Class War y viajar a Polonia a tocar en pequeños auditorios municipales.

Dentro de la escena musical independiente existe espacio para la ayuda mutua, especialmente de aquellas bandas que expresan cierta conciencia política. Por ejemplo, se organizan recitales para reunir fondos para organizaciones locales comprometidas con el cambio social. ¿Pueden hablarnos un poco sobre las causas que han apoyado y el criterio que ocupan para decidir cuales son las más importantes?

Es algo que cambia continuamente. Nuestros primeros shows sólo eran beneficios, durante años nos negamos a cobrar más que lo gastado en pasajes, comida y alojamiento. Al hacernos más conocidos tocamos más y más, viajando cada vez más lejos, quedando exhaustos de tocar todo el fin de semana y luego trabajar por cinco días. Algo tenía que cambiar; básicamente nos volvimos profesionales cuando seguir con el método antiguo se volvió imposible. Por eso la idea de hacer beneficios evolucionó – ahora debemos vivir de lo que hacemos. Lo racionalizamos pensando que nuestro rol como banda de música pop no es menos valido que otro grupo activista. Somos parte y colaboramos con cualquier movimiento que busque un cambio radical. Irónicamente, si bien esta evolución disminuyó el número de shows que hacemos para donar fondos a causas políticas, nos trajo una audiencia mayor – ahora tenemos el tiempo y la energía para ir a lugares donde nunca habríamos ido, para distribuir nuestros discos y hace más y mejor propaganda. Y cuando hacemos beneficios o donamos dinero, podemos juntar en una sola noche la misma cantidad que en el pasado hubiera generado una gira completa. Así como hemos variado nuestra percepción original de lo que llamamos “ayuda  mutua” – lo que nos hizo identificar nuestra noción  poco racional de que dábamos dinero a grupos internacionales que defienden los derechos de los animales, mientras vivimos en una comunidad donde hay jardines infantiles que están a punto de cerrar por falta de financiamiento.

Con el paso de los años hemos dado mayor prioridad a las organizaciones locales. Si entregamos dinero a organizaciones nacionales como Anti – Fascist Action y Class War, también apoyamos a grupos locales donde participa gente que conocemos y respetamos. Estas donaciones no son anunciadas a menos que sea para dar a conocer las causas y para asegurar que los integrantes de la organización escogida puedan explicar su posición en el escenario o distribuyan literatura en nuestros conciertos.

Chumbawamba actualmente forma parte de internet. Como seguramente sabrán, muchos activistas usan ese medio como una herramienta de organización descentralizada. ¿Para qué usa usan ustedes la red? ¿Cual consideran es su potencial?

Bueno… la presencia de las bandas pop en internet es notoriamente mediocre en contenido. Textos insulsos cortesía de la discográfica, fotos promocionales, el arte de usar una gran cantidad de espacio para no decir algo relevante. Antes de armar nuestra página vimos como esos representantes del rock n roll corporativo llenaban sus sitios web con basura irrelevante, y decidimos inspirarnos en las fuentes de información política que hay en la red. La idea es aprovechar al máximo los recursos disponibles para integrar toda esa información de una forma gratuita-para-todos (aunque no sea realmente gratis… pero no me meteré en eso por ahora) para contrapesar la idea de que todas las paginas de las bandas deben ser insustanciales. Nos gustaría que las secciones de nuestra web funcionen como nuestras canciones: tomando a la gente que llega sólo por que le gusta la música y llevándolos a un enlace, por ejemplo, que contenga información antifascista o discusión sobre sexualidad, y que a su vez lleve a los activistas a descubrir el contenido político presente en áreas como el fútbol, la música popular, las drogas recreativas, etc.

Internet esta en el punto donde puede ser tanto un refugio para la expansión de buenas ideas como una nueva plataforma para publicitar el capitalismo. De manera cínica, diría que es inevitable que veamos una Coca-Colonización de este medio como la que vimos con la palabra impresa, la TV, los deportes, la música… pero desde una perspectiva realista agregaría que, para los que buscan un cambio, cualquier medio de comunicación puede ser explotado, infiltrado, usado, robado, corrompido y adoptado.

En la revista Love and Rage Alice dijo (respecto a la industria musical y la acusación de haberse vendido): “No crean automáticamente que los sellos independientes son mejores que los grandes. No existen jefes ‘buenos‘ dentro de esta industria . Desconfío de los hombres de negocios, grandes o pequeños”. Esto resulta interesante ya que ustedes se encuentran hoy en la posición de elegir a su discográfica. ¿Qué es lo que buscan cuando firman un contrato?

Chumbawamba se encuentra casi en la misma posición que cualquiera que debe trabajar, excepto que hoy disfrutamos lo que hacemos para ganarnos la vida. Con los años aprendimos que no es posible dejar que los ejecutivos  de una discográfica metan sus manos en nuestro proceso creativo. Creativamente hablando confiamos en nosotros y casi en nadie más. Pero sería una falacia pretender  que hemos burlado un 100% al capitalismo y que el dueño de la discográfica cumple todas nuestras demandas. Podemos elegir una compañía en lugar de otra, pero no nos hacemos ilusiones acerca de nuestra relación de trabajo: el capitalismo busca una ganancia; si la compañía pierde dinero sencillamente nos retira su apoyo. 

Creo que a cierta gente de nuestro sello le gusta nuestra música, pero eso no significa que nuestros intereses sean los mismos. Nosotros buscamos dejar atrás al capitalismo; algo que obviamente nuestra compañía no desea. Antes de firmar un contrato siempre revisamos la letra chica y nos preparamos para lo peor.

La ventaja de nuestro trabajo es que nos permite conocer gente y tener un sitio donde difundir nuestras ideas. La industria musical no se diferencia de otra industria que existe dentro del sistema neoliberal.

En la misma entrevista Boff comparó el apoyo que sus amigos clase obrera por su éxito y el desprecio de algunos seguidores de clase media frente a ese mismo fenómeno. ¿Han notado cambios sustanciales en la audiencia que los apoya?

Tal vez injustamente, tendemos a creer que nuestros críticos más furibundos sufren un “complejo de culpa de clase media”, todavía rebelándose contra sus padres y hogares suburbanos. Esa es la cláusula que usamos cuando jóvenes blancos que nunca han sido realmente oprimidos ni explotados, que construyen sus ideas políticas a partir de discos, nos gritan “vendidos”. Lamentablemente, es un fantasma que nos visita demasiado a menudo. A veces sentimos que muchos seudo anarquistas no toman en cuenta como el mundo se ve fuera de la perspectiva de su activismo, del rincón particular que han elegido para denunciar los males de la sociedad moderna. Algunos de estos “rebeldes” cometen el error de considerar las ideas políticas disidentes como cultos donde sólo rige el sectarismo y los dogmas – el parecido con las sectas religiosas es perturbador…

Lo que tratamos de fortalecer es la idea de que una cultura política radical puede existir junto a la cultura popular. A menudo recibimos ataques de ambos lados por no jugar su juego, lo que sólo demuestra que lo estamos haciendo bien. Odiamos sentirnos bajo el control de las expectativas ajenas. Los integrantes de Chumbawamba no son exclusivamente de clase baja, pero eso es irrelevante. Sentirnos culpables por lo que hacemos no es nuestro pasatiempo, nuestro pasatiempo es pasarlo bien, hablar sobre anarquismo y evitar aburrir a la gente. Independiente de eso, siempre habrá fútbol y sexo.

¿Tienen algún último comentario que agregar?

“Sin ideas no hay revolución” dijo Crane Brinton. Nos encanta la música pop y nunca tomamos la decisión de ser políticamente activos. La experiencia nos hizo así.