
Nota publicada en el número 393 de la revista Mojo (agosto de 2026), disponible en este link
Un disco perdido de las leyendas del punkabilly, The Cramps, “Gravest Gravy”, pronto verá la luz. ¿Pero qué vendrá después y qué tienen que ver Henry Rollins e Ian MacKaye con todo esto?
En la última semana de noviembre de 2022, algo se removió en el universo dormido de The Cramps, los principales impulsores del psychobilly.
“Empecé a recibir llamadas de amigos del Reino Unido, de Europa, de todas partes, que me decían: ‘¿Viste eso?’”, recuerda Kid Congo Powers, exguitarrista de la banda.
“Eso” era “Wednesday”, el exitoso spin-off en Netflix de La Familia Addams, donde su estrella Jenna Ortega ofreció una delirante rutina de baile que combinaba danzas como el Mashed Potato, el Watusi, el Alligator y el Pony al ritmo de la versión que The Cramps editó en 1980 del sencillo “Goo Goo Muck” grabado originalmente por Ronnie Cook & The Gaylads en 1962, un clip que se viralizó en redes sociales junto a homenajes de los fans.
“¡En Rusia patinadores sobre hielo hacían rutinas con el tema de fondo!”, reflexiona Powers sobre el resurgimiento viral del grupo más enfermizo del rock and roll. “Cuando editamos Goo Goo Muck, pensábamos que sería un éxito entre los adolescentes. Cuarenta o cincuenta años después, por fin lo es”. Lo que lleva a considerar, ¿A dónde fueron a parar las ganancias de ese fenómeno?
Esa fue la pregunta que se hizo Larry Hardy, fan de The Cramps desde los 15 años cuando los vio presentarse como teloneros de The Runaways. El fundador de In The Red Records trabajó detrás de escena con la banda por años, gestionando acuerdos de licencia y otros trámites administrativos. Tras la muerte del cantante Lux Interior en 2009, su viuda, la guitarrista Poison Ivy Rorschach, intentó continuar con el legado de The Cramps, pero, devastada, perdió la esperanza. Finalmente, se alejó por completo de su antigua vida, dedicándose a su jardín, al yoga y a un camino espiritual bajo un nuevo nombre.
“Ella lleva años deshaciéndose de cosas en su casa, regalando objetos: libros, películas, lámparas, cosas así”, dice Hardy. “Ahora tengo en mi patio trasero su bar tiki con los huesos gigantes de dinosaurio que lo flanqueaban”.
“Puede ser ser un mecanismo de defensa. Eran inseparables, vivían en su propio mundo. No puedo imaginar lo que significa perder a alguien así”, agrega.
Respecto a las ganancias inesperadas por las regalías de “Goo Goo Muck”, los cheques permanecían sin cobrar en el apartado postal de la empresa de The Cramps, que Ivy ya no abría. “Básicamente, no se había ocupado de esos asuntos”, explica Hardy. “Ya no le interesaba. Dejó todo eso atrás”.
Hardy, sin embargo, no dejó eso atrás. Tampoco su esposa Robyn ni su amigo en común Jimmy Maslon, productor de cine y propietario de los catálogos de las películas de Herschell Gordon Lewis, el “Padrino del Gore”, y Doris Wishman, la ” Reina de la Explotación Sexual”. Le propusieron a Ivy la formación de The Cramps Inc. para consolidar el legado cultural y financiero de la banda. Ella sería la principal beneficiaria, a pesar de no participar en el negocio. “Confía en Jimmy y en mí para que sigamos adelante con lo que se debe hacer, sin problemas. No le interesan los detalles”.
The Cramps Inc. operará en tres áreas: audio, video y merchandising, satisfaciendo de manera oficial una demanda que por años ha sido explotada por piratas que incluso editan de manera ilegal discos oficiales descatalogados.
Bajo el sello Vengeance, la antigua discográfica de The Cramps, el trabajo comenzó con una inmersión profunda en sus archivos. Estos se remontan a 1977 y a su primer productor, la leyenda de Memphis Alex Chilton, conocido por su trabajo con Box Tops y Big Star.
“Lo conocimos en Nueva York y no sabíamos mucho de él”, le contó Ivy a un reportero de Mojo en 1990. ” Nos dijo: ‘¿Qué les parecería ir a Memphis a grabar? ‘ Y nosotros dijimos: ‘¡Claro que sí! ¿En serio? ¡Guau!'”
“Juntamos 800 dólares, robamos un auto y nos fuimos a Memphis con Alex”, me recordó Lux Interior en 1985, elogiando esas sesiones de 1977 en Ardent Studio como sus favoritas de la producción de la banda hasta ese momento. El EP resultante de 1979, “Gravest Hits”, será la primera de las reediciones de Vengeance, pero lo que ya está entusiasmando a los fans tras un anuncio en redes sociales en la edición en agosto es “Gravest Gravy”. Un disco que estaba listo para ser mezclado pero fue archivado tras la muerte de Lux, que recopila el resto de las sesiones de Chilton: 12 temas que te pondrán los pelos de punta más un sencillo de siete pulgadas con versiones alternativas.
Acá entra en la historia el actor, activista y exvocalista de Black Flag, Henry Rollins.
“Había visto a Led Zeppelin y Aerosmith: rock de estadio, una experiencia consumista y superficial. La primera noche que vi a The Cramps, el 20 de abril de 1979, fue en un pequeño bar de Washington D.C. donde el escenario apenas tenía treinta centímetros de altura. Se podía sentir, oler”, recuerda con nostalgia el fan confeso de la agrupación.
“Nunca olvidé la euforia de sentir el rock and roll en carne propia. Así que cada vez que sale uno de estos discos pirata en un nuevo color de vinilo, lo reconozco: algún tipo se ríe al ver mi nombre en PayPal. Ese dinero debería ir a parar a Ivy. Y como muchas de las canciones son versiones, los derechos de autor deberían ir a Sam Phillips o a este o aquel artista, no a un tipo que vive en el ático en la casa de su madre”, sostiene.
Afortunadamente, Ivy controla todas las grabaciones originales de la banda, excepto las de sus dos primeros LPs, “Songs The Lord Taught Us” de 1980 y “Psychedelic Jungle” de 1981 (se cree que las grabaciones originales de ese último álbum se perdieron en el incendio que afectó a Universal Studios en 2008).
Trabajando para The Cramps Inc., Rollins se reunió con su amigo de la infancia y asesor acústico, Ian MacKaye, exlíder de Minor Threat y Fugazi. Juntos se hicieron cargo de las ideas para los lanzamientos, la recuperación de las cintas, la edición, mezcla, masterización y el corte de los vinilos.
“Volé a Los Ángeles, me alojé en un hotel y alquilé una furgoneta”, recuerda Rollins sobre su aventura archivando y conservando la música de The Cramps. “Larry, mi mánager de gira y yo llenamos el vehículo con cintas que sacamos del garaje, donde llevaban años guardadas, y conduje durante 30 horas y 45 minutos de vuelta a mi casa en Nashville”.
Luego, noche tras noche, escuchó cada toma de las sesiones de Ardent, anotando su evolución y también la destreza de Ivy en la mesa de mezclas. “Además de los dibujos de gatos que hacía, se nota por sus notas específicas, como ‘aumentar 2 dB en la batería’, que pasó mucho tiempo en el estudio. Sus notas son las de una ingeniera pura”, dice Rollins.
“Seguía pensando que la última toma era la definitiva, y lo que cambiaba siempre parecía ser más Lux, más Lux, para que quedara en la ubicación correcta”, agrega.
Larry Hardy añade: “Fue genial escuchar todas las versiones de TV Set, porque los solos de Bryan Gregory eran completamente diferentes en cada toma; básicamente, los tocaba con el dorso de la mano”.
Gregory era el segundo guitarrista, un personaje indescriptiblemente curioso, cuya desaparición a principios de la década de 1980 le granjeó el desdén permanente de Lux e Ivy. “Le exigimos que tocara esos solos que él consideraba estúpidos y ridículos; tuvimos que sacárselos de la manga, como diría Sam Phillips”, se quejó Lux sobre mi grabadora de cassette en 1985. “Quería ser como The Clash y componer canciones sobre los sandinistas. ¡Le gustaban los Bee Gees! Solo quería hacerse rico rápidamente. Era un inhalador de pegamento de Detroit… no es que tenga nada contra de los que inhalan pegamento ni contra Detroit”.
Sin embargo, los fans de The Cramps no dan pie atrás respecto a la reverencia que producía Gregory sobre el escenario.
“The Cramps tenían un estilo genial y degenerado”, recuerda Rollins. “Lux podía ser el líder de una secta o matarte. Ivy era una muñeca, pero peligrosa. Bryan Gregory era un chico mutante fugitivo. Vi cómo sus cicatrices de acné se ponían rojas cuando gritaba”.
“Era un ser asombroso”, coincide Kid Congo Powers, quien vio a la banda por primera vez en el CBGB de Nueva York en 1978, dos años antes de reemplazar a Gregory cuando salió de escena. “Pensé: Esto va a terminar en un motín o una orgía. (Gregory) era una alquimia de marinero rudo, genial, feo, hermoso, femenino y peligrosamente masculino. Provocaba todo tipo de emociones. Sobre todo cuando se tragaba sus cigarrillos”.
Un set en Blu-ray sería, por lo tanto, una perspectiva muy atractiva, con Jimmy Maslon a cargo de analizar minuciosamente el material disponible. Pero con todo el material que se viene es probable que tengas que dedicar buena parte de tu sueldo a ello.
“The Cramps son una de esas bandas que podrían vender camisetas eternamente, como los Ramones o los Misfits, que ganan más dinero con el merchandising que con los vinilos, las reproducciones en streaming, etc.”, dice Larry Hardy. “¡Su logo (inspirado en el cómic de EC Comics de los años 50, Tales From The Crypt) es un diseño clásico!”
Mientras The Cramps Inc prepara la edición de más grabaciones en vivo y demos, Rollins está “casi eufórico ante la perspectiva del lanzamiento de Gravest Gravy. ¡La felicidad que desatarán será incalculable! ¡Cambiará el curso de los ríos!”.
Mat Snow
“Gravest Gravy” se editará el 21 de agosto a través de Vengeance. Para más información, visita este sitio web.
