
A partir de este viernes 23 de enero a las 23:00 horas la señal de televisión de la Universidad de Chile presentará todos los capítulos de la serie documental Bestiario del Ruido, que revisa las historias de artistas consagrados y emergentes del circuito local. La selección está a cargo de la directora Susana Díaz Berrios (“Supersordo: Historia y Geografía de un Ruido”, “Hardcore; La revolución Inconclusa”, “Ellas No”, “Sonidos en Mí, mujeres en la música”).
Entre los artistas que examina su temporada más reciente se encuentra UPA!, banda que hoy opera con una formación renovada bajo el nombre UPA+. Sobre los inicios de la agrupación su vocalista, Pablo Ugarte, relata el esfuerzo que significó insertarse en el mercado local antes convertirse en un emblema de la música nacional.
“Si sacas una foto de nosotros en los 80, éramos jóvenes viviendo en un país en dictadura. No era fácil ser jóvenes y era aún más difícil hacer un proyecto con canciones de rock en español, que tampoco era un referente cercano, cuando más que nada lo que se escuchaba acá era rock en inglés”.
En la conversación Ugarte (voz y bajo) y Sebastián Piga (guitarra y saxofón) recorren los hitos, motivaciones y pasajes desconocidos en la historia de una agrupación que aunque no fue explícitamente política en sus creaciones, tuvo una posición clara sobre la realidad del país en la década de 1980.

“Pablo, Mario (Planet) y yo éramos estudiantes de la (Universidad de) Chile. Mario y yo tuvimos participación política clandestina en la dictadura. O sea, teníamos un pensamiento político claro, pero nuestro lugar era la música. ¿Qué podíamos hacer? Participar en los eventos que se podía. Participamos activamente en la campaña para el plebiscito (de 1988) y tocamos en la última gran manifestación antes que ganara el No. Entonces había una vida política dentro de la banda que no se manifestaba en las canciones”, describe Piga.
Antes de que la industria los descubriera recuerdan un paso por un circuito poco receptivo al rock en español. “El primer peregrinaje por los pubs era no fue fácil, era autoproducción y teníamos que hacer los carteles con papel de diario e ir a pegarlos de noche. Entre los Ramblers, los Vidrios Quebrados y nosotros hay un abismo de tiempo en que se dejó de escuchar rock en Chile. Tuvimos que inventar nuestra audiencia y no fue fácil”, declara Ugarte.
Desde 2023 la banda modificó el signo de exclamación en su nombre por un signo más, lo que según los artistas representa un deseo de ir sumando hacia el futuro. “Mario Planet no está presente en esta etapa porque vive en Francia. Agregamos a Tito Troncoso en teclado y a Cristián Opazo en guitarra. Hoy tenemos la alegría de ver que estamos tocando una audiencia que en aquella época no había ni nacido y que hoy nos sigue”.

Bestias sonoras
Consultada sobre los objetivos de la curatoría, su directora propone: “Desde la primera temporada hemos tratado de generar una muestra de diferentes bestias sonoras, por así decirlo, de distintos estilos, sonidos y épocas que den una visión de lo que es la producción musical nacional, desde proyectos más underground e independientes, algunos que han transitado por el mainstream, pero que en algún momento tuvieron que recorrer el camino de la autogestión”.
La cineasta y académica define la identidad visual de una muestra de artistas que operan lejos de las lógicas tradicionales de la industria cultural. “Cada corto toma una forma particular según el material disponible. Hay artistas que no tienen mucho archivo, entonces hay que hacer un registro actual. Otros tienen mucho material y eso te indica que será un proyecto más de archivo. Entonces las condiciones físicas determinan la fórmula de cada capítulo y eso motiva, el no tener que hacer siempre lo mismo”, detalla la cineasta.
“No se puede documentar tanto en 10 minutos, pero sí algo esencial de cada artista. A veces hemos discutido eso con ellos y han resultado cosas interesantes, porque es fome contar lo que ya se sabe, porque los discos podemos ir a buscarlo, pero hay cosas sobre la creación que es lo que se quiere rescatar. Y eso también puede ayudar a que la gente que lo vea se motive a hacer música o a darse cuenta de que a veces la necesidad no es hacer un registro fonográfico”, agrega la creadora.

